Maxi Rossini
Una casa antigua, muchas habitaciones, puertas cerradas, voces que atraviesan paredes, techos descarados, a lo lejos se oyen ladridos de perro. Atravieso el oscuro patio y voy a la única habitación que tiene luz, una pared cubierta con un patchwork de empapelados desgastados, tan desgastados que hasta las flores decidieron tener vida propia y convertirse en una enredadera plástica hecha a mano, un cúmulo de catálogos se esconde en un rincón, un póster de Leonardo Favio enmarcado con cinta de embalar, cajas que sirven de mesita para veladores con forma de hongo que no están conectados a ningún lado, un corazón hecho de esponjas para lavar los platos, pajaritos plásticos agrupados, guantes con forma de garra, macetas con caritas de monstruos…
Si bien se donde estoy, todo se desdibuja, puedo pensarme en una casa embrujada, paredes chorreadas de sangre artificial, objetos que se mueven con el poder de la mente, una mano que sale de una lata, una cabeza de cabra, y restos de velas consumidas, o estar en una casona de un pueblo donde cada habitación cuenta una historia de amor trágico, y sino puedo estar en un espacio que fue habitado por animales, pájaros que rompieron vidrios, gorilas que rompieron sillas o tiburones que mordieron botellas.
Como una aparición celestial, Mauro se acerca con una bandeja con café y galletitas, lo miro y quedo en estado de trance, su voz siempre serena con algunos brillitos, su buzo naranja es para mi un manto de luz, y sonríe. Me siento en compañía del Principito, o de un joven Jesús, y todo lo hablamos es como un cuento infantil, es un juego, es un “elige tu propia aventura”.
¡No! me tienen hace media hora esperando para cancelar un turno… pasá, pasá… preparé té, no sé como es esto, este es mi gato…la puta madre no me contestan, no mires la casa es un desorden, estos son unos vidriecitos que estoy cortando todavía no se que voy a hacer. Esta miel la hacen en donde trabajo, está buenísima es casera, no, no me molesta que fumes. Basta les corto. Yo estoy con estos chicles para dejar de fumar, esta es una obra que tengo que mandar para una muestra, porque antes, acá, en el living armé como un jardín… es una radio online que pasa música de bossa nova, de todo, me gusta porque no hablan es solo música…soy un desastre escribiendo tengo una ortografía de mierda imaginate que no puedo escribir sobre mis cosas siempre le pido a otros…queres mas té, caliento agua…si viste lo que es la enredadera se esta comiendo al edificio a mi me encanta, no se te puedo algunos de mis trabajos, vos decime que tenemos que hacer… ese perfume para la casa me lo regalaron es riquísimo! Y si yo tuviera que llevar una pared de mi casa llevaría el espejo del baño con todas las cremas, el algodón, el cepillo de dientes así como está…pero claro por dos meses no estaría con esas cosas, igual puedo compararlas de nuevo… el proyecto me encanta podrías venderlo, tener vitrinas por todo el país…a ver ahí nos fijamos como se llama el tema, sí, ésa mesita es hermosa, éstas zapatillas se las olvido un amigo mío y nunca mas las vino a buscar y están ahí desde el verano, este fin de semana vienen unos amigos de Buenos Aires y nos vamos a juntar a comer seguro, yo ahora en un rato me tengo que ir a la psicóloga, yo necesito una asistente para que me ordene mis cosas, yo de computación no se nada soy un desastre, cualquier cosa que necesites me avisas.
Estuve en la casa de Fabiana Imola
TXT : Georgina Ieraci